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LA "COMADRE,JENCA o la MADRINA": ELLA CONSTRUYO su CARTEL

- 12:37:00

 

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Conocida como “La Comadre”, “La Madrina”, “La Doña” y “Jenca”, Luz Irene Fajardo Campos fue sentenciada a 22 años de prisión en Estados Unidos por dirigir una red internacional de narcotráfico junto con sus hijos, abastecerse de cocaína en Colombia e importar precursores químicos a México, para luego traficar cocaína y metanfetamina a EE. UU., según fiscales estadounidenses.

Su caso contradice la tendencia de las mujeres en el negocio de las drogas y reconoce su creciente poder y autonomía en el comercio internacional de estupefacientes. Históricamente, la condición de las mujeres en el narcotráfico se limita en gran medida a ser las esposas o novias de los narcos, a ser asesinas sexualizadas, o víctimas cooptadas para convertirse en mulas u objeto de trata.

"Así como el papel de las mujeres está creciendo en negocios legítimos, ya que las mujeres han demostrado que son tan capaces como los hombres, si no es que más, la misma tendencia está ocurriendo en el mundo de las drogas", dijo Bonnie Klapper, una abogada que ha representado a varias narcotraficantes de alto perfil.

Durante la sentencia de Fajardo en Washington el 27 de julio, los funcionarios dijeron que le habían "cortado la cabeza a la serpiente".

“Los narcotraficantes como Fajardo Campos desgarran el tejido mismo de nuestras comunidades. Hizo millones de dólares metiendo miles de kilos de veneno a las comunidades estadounidenses y al mismo tiempo alimentando la violencia y el crimen en todo Estados Unidos. Hoy, se hizo justicia”, dijo Cheri Oz agente de la DEA.

Sin embargo, Fajardo, quien fue arrestada en el aeropuerto internacional de Bogotá, Colombia en abril de 2017 antes de ser enviada a Estados Unidos, pagó un precio más alto que solo la pena de prisión por sus actividades de narcotráfico.

Luego de su arresto, sus dos hijos fueron asesinados en Hermosillo, Sonora. Ambos hombres, cuyos apellidos eran Avilés Fajardo pero cuyos nombres se desconocen, fueron secuestrados y sus cuerpos fueron encontrados descuartizados y quemados en un vehículo, según dos fuentes familiarizadas con el caso que hablaron con VICE World News bajo condición de anonimato.

Desde que entró en custodia, la salud mental de Fajardo se ha deteriorado. No está claro si esto se debe al asesinato de sus hijos, que podría haber sido una advertencia por parte del Cártel de Sinaloa para que no colaborara con los fiscales estadounidenses en las investigaciones de otros importantes narcotraficantes mexicanos.

Si fue una advertencia, funcionó. Fajardo se declaró inocente y fue a juicio.

“Luz se sacrificó yendo a juicio por lo que le pasó a sus hijos”, dijo su abogado defensor, Robert Feitel, a VICE World News.

"Fue como una tragedia griega".

Los padres y hermanos de Fajardo siguen viviendo en Sinaloa.

“¿Quién haría algo para poner en riesgo al resto de su familia después de que secuestraron y asesinaron a dos de sus hijos? Nadie”, dijo Feitel.

Aunque ahora “El Chapo” Guzmán se encuentra en una cárcel de Estados Unidos cumpliendo cadena perpetua, el negocio del Cártel de Sinaloa sigue en auge. Otros en el acta de acusación que envió a Guzmán a la cárcel siguen prófugos, incluido el cofundador del Cártel de Sinaloa, Ismael "El Mayo" Zambada, que nunca ha puesto un pie en la cárcel, y el hijo de Guzmán, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, también conocido como "Alfredillo", así como otros de sus hijos que siguen activos en el narcotráfico.

Nacida en el pueblo de Cosalá, cerca de la famosa región del triángulo dorado mexicano, donde el cultivo de marihuana y amapola es una forma de vida para las comunidades, Irene Fajardo se crió en torno al narcotráfico. Se formó como abogada, pero luego se cambió al negocio de los narcóticos.

Estaba conectada desde Colombia a través de Panamá y Ecuador hasta México, según la acusación en su contra. Mientras supervisaba las avionetas que transportaban kilos de cocaína desde Honduras a México y ayudaba a los pilotos, sin éxito, a evitar que los capturara la DEA en Tucson, Arizona, platicaba con sus socios criminales sobre sus hijos y nietos.

Durante un intercambio recabado por la policía estadounidense con fecha del 21 de abril de 2015, Fajardo y un socio llamado Ángel intercambiaron mensajes sobre una foto de Fajardo con su nieta.

"¿Eres tú en las fotos?", preguntó Ángel.

“Sí, qué vergüenza. ¡¡¡Lo siento!!!", respondió Fajardo.

“Quería decir que es una foto bonita. Pero ya la borré, no te preocupes". Quizás no lo suficientemente pronto.

Otra jefa de la droga importante, aunque prácticamente desconocida, que hace poco se enfrentó a la justicia en Estados Unidos, es Guadalupe Fernández Valencia, o "la Patrona". Se declaró culpable de los cargos de lavado de dinero y narcotráfico en 2019. Su caso es uno de los muchos ejemplos más de mujeres ocupando los peldaños más altos del mundo del crimen organizado en Latinoamérica.

“Las mujeres son tan poderosas, diabólicas y tan organizadas como los hombres. Y hasta cierto nivel, la sociedad las subestima”, dijo Feitel.

“[Fajardo] no se diferencia de ningún otro traficante, excepto que es mujer”, dijo Klapper.

“Muchos hombres traficantes prefieren tratar con una mujer seria porque creen que es más responsable, menos propensa a consumir el producto y más confiable, ya que puede que le preocupe más la seguridad de sus hijos”.

 

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