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Así están dejando en Nuevo León los ranchos abandonados y perforados por las balas

- 20:16:00


Así están dejando en Nuevo León los ranchos abandonados y perforados por las balas

El crimen organizado deja profundas huellas por donde quiera que pase, algunas intangibles como el miedo, el dolor, la muerte y la desolación; otras físicas, que hacen evidente que la violencia llegó a un lugar y causó daños. Tal es el caso de Nuevo León, donde varios ranchos no solo están abandonados, sino que en sus fachadas y estructuras están las perforaciones de las balas que dejan claro que ahí se libró una narcoguerra.

La carretera a la comunidad de Colombia, ubicada en el municipio de Anáhuac, es uno de los lugares donde a menudo se suscitan enfrentamientos. Es en esta zona donde los inmuebles son mudos testigos de lo que se vivió, pues los medios dan las notas, pero ellos quedan para corroborar la violencia que vivieron sus dueños, empleados y aquellos que pasaban cerca.

Como ha ocurrido en otros estados mexicanos, la rampante violencia ha hecho que los lugares queden solos, emulando ciudades fantasma, y únicamente aquellos que no tienen a dónde ir se quedan, recordando los días pasados, esos donde la delincuencia no había asolado el sitio ni cambiado sus vidas.

Uno de esos ranchos, El Palmar, ubicado en Salinas Victoria, fue el escenario de un secuestro de empleados por parte de sicarios del Cártel del Noreste. Tras el plagio, cientos de policías y un helicóptero de Fuerza Civil se movilizaron para enfrentarse con los delincuentes, en un choque de más de tres horas que dejó tres policías muertos, dos criminales abatidos y cinco detenidos.

Ahora el sitio deja ver lo que ocurrió, en la fachada se ven los impactos de bala, producto del enfrentamiento entre sicarios y policías. Además, tiene dos grandes huecos hechos con las unidades blindadas “Black Mamba” de Fuerza Civil para irrumpir en el cuarto donde se atrincheraron los delincuentes.

Los sicarios que lograron huir llegaron al rancho La Rumorosa, en Villaldama, allí secuestraron a una pareja de trabajadores, pero el terror no quedó ahí, pues dos días después, el 5 de enero, asesinaron y calcinaron al ganadero Gustavo Levy, de 85 años, y a su chofer, Omar de la Garza, de 73, que llegaron ese día al rancho.

Reacción de los ganaderos y las autoridades

Ante esta ola de violencia que se ha suscitado en los ranchos de Nuevo León, empresarios agropecuarios y ganaderos advirtieron que evalúan cerrar sus ranchos hasta saberse seguros.

Por su parte, el secretario de Seguridad estatal, Gerardo Palacios Pámanes, aseguró que las autoridades no han encontrado ranchos en manos de grupos criminales.

 

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