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Era Ricardo “N”, alias "El Alacrán". Lo conozco porque es de Aguililla y es pistolero del Cema y El Pedrín, que son los jefes de plaza del Cártel Jalisco

- 21:20:00



Era Ricardo “N”, alias "El Alacrán". Lo conozco porque es de Aguililla y es pistolero del Cema y El Pedrín, que son los jefes de plaza del Cártel Jalisco

Los tiros se escucharon entre las 16:00 y las 16:10. Primero fueron dos. Luego de una pausa, se escuchó un tercero.

A esa hora, varias personas transitaban por la calle Benjamín Ruiz, a la altura de la cancha de futbol, en el municipio de Aguililla, Michoacán.

Un testigo se asomó a la calle al oír los tiros. Vio pasar una motocicleta de color negro con rojo, que tenía arriba del faro la palabra “Honda” y un escudo nacional de color dorado.

El testigo vio que a bordo de la moto iban dos sujetos. Uno chaparro y robusto, con pantalón de mezclilla y playera azul. El otro, alto, moreno claro, con el cabello corto, tipo militar. Se perdieron rumbo a la calle Progreso.

Otro testigo que estaba a esa hora en Benjamín Ruiz oyó un acelerón y vio pasar la moto Honda negra con rojo. “Era de esas que se usan para montaña”, dijo.

Vio que la moto se emparejaba a una camioneta blanca que iba circulando frente al campo de futbol. El hombre que iba sentado atrás del piloto apuntó con una escuadra y le disparó en la cara al conductor. La camioneta avanzó unos metros. Los tripulantes de la moto la siguieron. El mismo sujeto hizo un segundo disparo. Entonces, la unidad se detuvo por completo. El hombre que traía el arma en la mano derecha se bajó, dio dos o tres pasos, se acercó a la ventanilla y disparó otra vez.

Se oyó que se quebraba un vidrio.

El agresor dio media vuelta y volvió a subir a la moto.

“Fue cuando lo vi —relata el testigo del asesinato—. Era Ricardo “N”, alias El Alacrán. Lo conozco porque es de Aguililla y es pistolero del Cema y El Pedrín, que son los jefes de plaza del Cártel Jalisco”.

El Alacrán se guardó la escuadra detrás de la cintura y subió a la moto. El conductor rodeó la camioneta blanca. “En ese momento —prosigue el testigo—, me di cuenta de que el otro era el Zapata, quien también es de Aguililla, y siempre acompaña al Alacrán o anda cuidando al Cema o al Pedrín cuando andan en el pueblo”.

No se sabía, en ese instante, a quién le habían disparado. Comenzó a llegar la gente.

Una mujer que subía por la calle se sobresaltó con el ruido que hizo la moto al avanzar por Benjamín Ruiz. Vio a los dos hombres: el que conducía, con un pantalón deslavado de color azul, y el que iba atrás, con botas negras “como las que usan los policías”, playera negra y pantalón de mezclilla.

A unos 80 metros oyó los disparos, y vio que “los de la moto le estaban disparando a una camioneta blanca que estaba frente a la entrada del campo de futbol”. Vio al hombre que viajaba atrás bajar de la moto para volver a disparar y vio a la moto huir hacia la calle Progreso.

Al acercarse vio que la camioneta era la que usaba la esposa del presidente municipal de Aguililla, César Arturo Valencia Caballero. Notó que el cristal de la ventanilla estaba roto, que en el asiento del conductor se hallaba el presidente municipal “lleno de sangre en su cara”, y que no se movía.

Mucha gente en Aguililla había visto aquella moto. Era la moto en que se paseaba El Alacrán, antes de que el Ejército tomara Aguililla, y la gente del Cártel Jalisco huyera hacia Dos Aguas para esconderse en los cerros.

César Arturo Valencia resultó triunfador el pasado 6 de junio en una elección que fue calificada de “fantasmal” debido a la pobre participación ciudadana con la que contó. El Cártel Jalisco se había apoderado de Aguililla, sumergiendo a la población en una espiral de secuestros, extorsiones, cierres carreteros, quema de viviendas, incendio de vehículos y enfrentamientos con Cárteles Unidos.

Uno a otro, los candidatos a la presidencia municipal fueron “bajados” por los líderes del CJNG, quienes aceptaron la postulación de Valencia Caballero e incluso se replegaron dos días antes de la elección.

El Cártel, sin embargo, cerró la carretera Aguililla-Apatzingán y al menos dos casillas —en las que habrían votado unas 800 personas—no fueron instaladas. Ese día, solo contendieron Valencia, por el PVEM, y la candidata de Morena-PT: las únicas dos personas “palomeadas” por El Pedrín.

Testimonios recabados por autoridades indican que Pedro López Barajas, El Pedrín o La Coya, financió la campaña del alcalde, y que hace alrededor de tres meses sostuvo con este una reunión de al menos 20 minutos en las mismas oficinas del Ayuntamiento.

Un testigo ha revelado que, en una reunión en Dos Aguas, el alcalde Valencia Caballero fue informado por El Pedrín, así como por César Yépez Ortega, el Cema, que se había decidido que él ganara la presidencia.

Según un reporte en poder de autoridades federales, un día antes de que el Ejército entrara a Aguililla para “formalizar el estado de Derecho”, Valencia Caballero intentó convencer a los mandos castrenses de que no entraran al pueblo.

No lo consiguió. Un mes más tarde fue asesinado a quemarropa. Al día siguiente, el cadáver de su asesor, René Cervantes, apareció en Las Parcelas de Castillo. Al parecer, fue asesinado a la misma hora que su jefe.

El Pedrín, El Cema, El Alacrán, El Zapata, se mostraban sin recato en las calles del pueblo. El domicilio del Alacrán era conocido por todos. Ahí se localizó la moto Honda empleada en el asesinato.

El poder del cártel es tal que, a pesar de la información recogida por las autoridades, un juez de Apatzingán se niega a obsequiar la orden de aprehensión. No hay que olvidar que todo esto ha ocurrido en el municipio en donde nació el líder del Cártel Jalisco, Nemesio Oceguera, El Mencho.

 

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