-->

LOS "LIDERES del NARCO entre el AMOR y el ODIO": PARADOJICAMENTE EMPODERADOS por la MISMA ESTRATEGIA que los COMBATE

- 13:41:00


LOS "LIDERES del NARCO entre el AMOR y el ODIO": PARADOJICAMENTE EMPODERADOS por la MISMA ESTRATEGIA que los COMBATE

Luego de que Estados Unidos declaró en 1971 la guerra contra las drogas, en un acto sin precedentes en la historia mundial del crimen organizado, las mafias de México y Colombia se transformaron, aprovecharon la prohibición de los estupefacientes para empoderarse en cárteles y enriquecerse, con lo que emergieron personajes que concitaron una mezcla de odio y amor, y de repudio y admiración, sobre todo en América Latina.

Los jefes en turno del contrabando de marihuana, heroína y después de cocaína en México y Colombia permanecieron por décadas en las sombras como figuras sin mayor trascendencia, pero la proclama que el gobierno estadounidense lanzó el 17 de junio de 1971 de declarar la guerra contra las drogas los catapultó, progresivamente, a un poder también sin antecedentes.

Para el economista colombiano Jorge Restrepo, director del (no estatal) Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos en Bogotá, hay un factor que convirtió a los cárteles y a los capos en poderosos y casi intocables: la prohibición.

“La prohibición y la criminalización es una política con mal diseño, porque genera unas rentas e ingresos extraordinarias, no sólo del tráfico, sino de la distribución al menudeo de drogas.

“Y toda la cadena de cultivo, provisión de precursores, desde químicos hasta combustibles para procesar, como la gasolina, y la fabricación, el tráfico y la distribución son rentas muy importantes”, dijo Restrepo a EL UNIVERSAL.

“Lo que fracasó es ese puntal de la política contra las drogas basado en la prohibición. El problema está en la prohibición a nivel global, que se le atribuye a Estados Unidos, pero hoy los responsables no son únicamente ellos, sino muchos otros países, comenzando por los asiáticos, con esa perspectiva tan fuerte de mantener la prohibición del consumo de algunas drogas y volverlas ilícitas”, afirmó.

Cuando el narcotraficante mexicano Pedro Avilés Pérez fue asesinado el 15 de septiembre de 1978 en una emboscada militar en Culiacán, Sinaloa, heredó a su red de cómplices de la mafia de contrabandistas de marihuana y heroína de México a Estados Unidos la necesidad de unirse como organización criminal bajo el concepto de federación.

Sin la fama mediática que luego ganaron sus sucesores, Avilés comandó el tráfico de marihuana y heroína al país de Norteamérica y su asesinato obligó a sus antiguos y principales socios —desconocidos públicamente en ese momento— a aliarse para repartirse el territorio mexicano, en vez de peleárselo en mortales y sangrientas disputas.

De 1978 a 1980, los mexicanos Miguel Ángel Félix Gallardo El Jefe de jefes, Joaquín El Chapo Guzmán, Héctor El Güero Palma Salazar, Amado Carrillo Fuentes el Señor de los Cielos, Ernesto Fonseca Carrillo Don Neto, Rafael Caro Quintero, Ismael El Mayo Zambada, Juan García Ábrego, Don Juan Nepomuceno Guerra Cárdenas, los Beltrán Leyva y los Arellano Félix, entre otros, se reagruparon y organizaron en cárteles, aliados en una federación de reparto de jurisdicciones.

 

Start typing and press Enter to search