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Así eran las peligrosas y millonarias fiestas de "La Barbie".. “Édgar se reía mucho ese día”, pero cuando caminaba veía por arriba del hombro

- 7:26:00
El 30 de agosto del 2010 finalmente lo capturaron agentes de la Policía Federal sin disparos, acusado de privación ilegal de la libertad, delitos contra la salud y delincuencia organizada, entre los cargos que se le imputaron.

Édgar Valdez Villarreal “La Barbie” quien hoy recibió sentencia de 49 años de prisión, realizaba particulares fiestas en Acapulco, las cuales eran millonarias y peligrosas.

Según relato de ‘El Universal’, difundido vía ‘Debate’, Édgar Valdez Villarreal “La Barbie” comió meses antes de su detención en la zona Diamante de Acapulco, en lugar exclusivo de la joya del Pacífico en el 2010.

“Celebrarían algo”, relata un testigo anónimo de aquella celebración con el capo, socios, pistoleros y operadores financieros.

“Recuerda que el narcotraficante de origen estadounidense, uno de los más sanguinarios en la historia de los narcos en Guerrero, reía con sus amigos y brindaba”, escribe la publicación.

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“Como si La Barbie no fuera La Barbie (...) Lucía como cualquier cliente devorando carne”, exclamó el testigo.

Podía gastar hasta 100 mil pesos en alcohol en una noche, pidió para todos los presentes lo mismo: jugosos cortes argentinos y champán.

En la mesa había una copa de su favorita bebida: Moët & Chandon.

Cuando Édgar Valdez Villarreal comía en un lugar ordenaba por completo el cierre, pero aquella fue la última vez, pues lo arrestaron luego.

En el lugar había cubiertos para 30 personas, algunas armadas, cerca de medianoche cuando poca gente estaba en la zona.

Seis camionetas arribaron, bajaron quienes iban a cenar. Otros hombres acomodaron los autos cerca del sitio y esperaron no más de tres horas.

“Édgar se reía mucho ese día”, pero cuando caminaba veía por arriba del hombro.

El capo de origen estadounidense no siempre hablaba español, sino que en ocasiones lo hacía en inglés y solía usar frases cortas como “that’s ok”.

Comenta que en la zona no ponían tonadas a alto volumen, pero los gustos musicales de Valdez Villarreal siempre fueron estruendosos: corridos diversos, en especial el suyo, y música norteña.

 

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