El corrido de la captura del Señor de los Lamborghinis
La captura del presunto lavador Justo Aurelio Rivera Parrazales apunta hacia algo más que el seguimiento de un empresario excéntrico. Una de las vertientes que han surgido es la de su alegada relación con Amílcar Olán, uno de los amigos de Andrés Manuel López Beltrán venidos a millonarios durante el sexenio anterior.
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Fuentes del Gabinete de Seguridad detallan que en la investigación sobre sus millonarios gastos en autos deportivos, relojes de alta gama y viajes internacionales se incluye una supuesta relación de compadrazgo con Amílcar Olán y sus vínculos con el fallecido Daniel Flores Nava, el empresario cercano al exsecretario de Gobernación y actual senador Adán Augusto López Hernández.
Flores murió en julio de 2023 al desplomarse el avión tipo Cessna en que se desplazaba en Veracruz, donde acompañaba a López Hernández cuando éste se encontraba en gira por el país en busca de la candidatura presidencial de Morena. Flores Nava fue uno de los contratistas de la refinería Dos Bocas, bajo la responsabilidad en ese momento de la ahora gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle.
Rivera Parrazales fue detenido en un operativo federal el 17 de julio último bajo la imputación de vínculos y operaciones para el Cártel del Noreste y La Barredora, grupo delincuencial surgido durante la gubernatura de López Hernández en Tabasco.
Originario de Hidalgo, en años recientes no sólo hizo ostensible su opulencia y las atenciones que le prodigaban funcionarios estatales como invitado en actos oficiales, particularmente en Chiapas.
Con más de seis mil seguidores en Instagram y 18 mil en TikTok, Rivera exhibió lujo y derroche con los que vivió sin contratiempos en esta ciudad, considerada la más segura de México.
Proveedor durante al menos la última década de insumos médicos y servicios clínicos para los gobiernos morenistas de Rutilio Escandón y el actual Eduardo Ramírez, así como en Hidalgo durante la gestión del priista Omar Fayad Meneses, Rivera Parrazales fue vinculado a proceso el 16 de agosto último por operaciones con recursos de procedencia ilícita y delitos contra la salud.
Meses atrás, algunas de sus apariciones y actividades públicas se desarrollaban en actos oficiales: fue invitado y tuvo intervenciones en eventos con los titulares de la Secretaría de Gobierno y Mediación de Chiapas, Dulce Rodríguez Ovando, y de Seguridad, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, en su calidad de director general de la empresa Industrias Médicas Chiapanecas.
Así ocurrió entre julio y diciembre del año pasado, como resultado de un convenio para introducir un programa laboral con personas privadas de su libertad en centros penitenciarios.
También conocido como Tío Rivers y el Señor de los Lamborghinis, Rivera se movía entre Tuxtla Gutiérrez y Mérida; en esta última ciudad residía desde 2018, cuyas calles recorría escuchando corridos tumbados a bordo de sus lujosos autos y camionetas.
Rivera adquirió en 2020 la casa de San Ramón Norte en Mérida, donde fue aprehendido en un operativo federal en el que participaron elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Secretaría de Marina.
La casa fue adquirida junto con la madre de sus dos hijos, cuyos nombres figuran como propietarios en la escritura pública número 400 de fecha 25 de junio de dicho año, consultada por Proceso.
Su presencia en el sur de México, específicamente en la península de Yucatán, se inició en 2017, cuando se mudó a Cancún, como él mismo expuso en su cuenta de Facebook.
Resonaban los tumbados en sus publicaciones
“Diez camionetas se miran atrás, cuido la plaza del señor Guzmán”, entonaba en noviembre de 2022 un grupo musical al interpretar la canción Siempre pendientes, de Peso Pluma y Luis R. Conriquez, que alude a la organización criminal liderada en su momento por Joaquín Guzmán Loera, el Chapo. El grupo es considerado rival del Cártel del Noreste, al que se le vincula a Rivera Parrazales.
Otra canción se escuchó repetidamente en sus publicaciones en Instagram y Facebook en las que nunca aparece su rostro, pero sí los relojes que porta en la muñeca mientras volantea alguno de sus autos exóticos. Era el corrido La Capi, de Netón Vega: “Suena una llamada, el radio tronaba, gobierno cayó/ Si me manda el jefe, atizan la lumbre, prende el fogón/ Esto no se acaba hasta que se termine, el mando informó…”.