Vámonos a casa, yo siempre supe que te encontraría, la madre buscadora Ceci Flores encuentra los restos de su hijo
Cecilia Patricia Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, informó sobre el hallazgo de restos óseos que podrían corresponder a su hijo Marco Antonio, desaparecido en 2019 en Sonora.El descubrimiento ocurrió en la carretera 26, en Hermosillo, donde la activista localizó fragmentos dispersos en una zona desértica. La identidad aún no ha sido confirmada y dependerá de pruebas de ADN que realicen las autoridades.
En un video difundido en redes sociales, Flores mostró parte de los restos y explicó que no se trata de un cuerpo completo. “No está completo el cuerpo de mi hijo, faltan muchísimos restos que encontrar… me resta abrazar un puño de huesos que he encontrado y que al parecer puede ser Marco Antonio”, dijo.
La madre buscadora señaló que el área es extensa y que continuará trabajando en el lugar con la esperanza de recuperar más evidencias.
“Vámonos a casa hijo, de donde nunca tuviste que partir, he cumplido mi promesa de encontrarte”, apuntó en la red social X.
Además, Flores aseguró que logró ubicar el sitio gracias a información relacionada con investigaciones en curso y al reconocimiento de prendas que su hijo llevaba el día de su desaparición. La Fiscalía deberá realizar el cotejo genético para confirmar si los restos pertenecen a Marco Antonio.
Marco Antonio Sauceda Rocha fue privado de la libertad en mayo de 2019 en Bahía de Kino, Sonora. Hombres armados lo interceptaron a él y a su hermano Jesús Adrián; este último fue liberado posteriormente, pero desde entonces no se volvió a saber del paradero de Marco Antonio. La denuncia se presentó ante autoridades estatales y federales sin resultados concluyentes.
La desaparición impulsó a Flores a iniciar una búsqueda que con el tiempo derivó en la creación del colectivo Madres Buscadoras de Sonora. Desde entonces, ha encabezado rastreos en fosas clandestinas, zonas rurales y desérticas, convirtiéndose en una de las voces más visibles del movimiento de familiares de personas desaparecidas en México.
Recibió diversas amenazas
La activista también busca a su otro hijo, Alejandro Guadalupe, desaparecido en 2015 en Los Mochis, Sinaloa. La doble tragedia marcó el inicio de una labor que la ha llevado a recorrer distintas regiones del país en busca de indicios.
El hallazgo reciente ocurre en un contexto de riesgo para los colectivos de búsqueda. Flores denunció amenazas del crimen organizado y afirmó que incluso se puso precio a su vida por su activismo. También advirtió que las intimidaciones se extendieron a otras integrantes de su colectivo, según el diario El País.
En años recientes, la madre buscadora enfrentó diversos episodios de vulnerabilidad. En 2024 fue reportada como desaparecida tras presentar su libro en la Ciudad de México y posteriormente localizada en Querétaro.
En 2023, permaneció incomunicada durante 19 horas en el desierto de Sonora tras una falla mecánica en su vehículo.
A pesar de los riesgos y los intentos fallidos previos —cuando restos localizados no correspondieron a su hijo tras análisis genéticos—, Flores mantuvo la búsqueda. “Yo siempre supe que te encontraría, pasara el tiempo que pasara”, afirmó tras el hallazgo más reciente.