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Estos son los lideres del narco que prefirieron morir antes que entregarse

- 20:09:00

Estos son los lideres del narco que prefirieron morir antes que entregarse

Ante el temor a ser capturados, varios líderes del narcotráfico en América Latina han optado por una salida violenta antes que pisar una celda. Casos antiguos y recientes muestran cómo los capos prefieren morir en enfrentamientos con fuerzas de seguridad a ser arrestados y procesados.

Este patrón, que combina orgullo, poder y el temor a la extradición, ha ocasionado que estos delincuentes prefieran perder la vida que enfrentar a la justicia.

Ignacio “Nacho” Coronel

Uno de los principales líderes del Cártel de Sinaloa, Ignacio “Nacho” Coronel, fue abatido en 2010 por elementos del Ejército Mexicano durante un operativo realizado en una zona residencial en Guadalajara, Jalisco.

Cuando el narcotraficante intentó repeler la acción militar con armas de fuego, se desató un enfrentamiento en el que un militar murió y otro resultó herido.

De acuerdo con el diario Noroeste, durante esta operación el narcotraficante intentó evadir la acción agrediendo al personal militar con arma de fuego.

Coronel inició su carrera criminal bajo la protección de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”. Tras su muerte se unió al Cártel de Sinaloa, donde compartía el liderazgo con Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.

Arturo Beltrán Leyva

A mediados de diciembre de 2009 murió Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca, Morelos, durante un enfrentamiento con elementos de la Marina mexicana.

Conocido como “El Barbas”, era el líder del Cártel de los Beltrán Leyva, una escisión del Cártel de Sinaloa. El enfrentamiento ocurrió en un departamento donde se había refugiado con varios de sus sicarios. Durante el operativo, Beltrán Leyva murió por heridas de arma de fuego.

En 2008, mientras el Cártel de Sinaloa se encumbraba a pasos agigantados a la cúpula del narcotráfico en México, una serie de acusaciones y traiciones con el Cártel de los Beltrán Leyva desató una sanguinaria disputa de la que ya no hubo vuelta atrás

Los Beltrán Leyva declararon la guerra al Cártel de Sinaloa y rompieron con el conglomerado de cárteles conocido en aquellos años como La Federación.

Algunas vesiones señalan que el mismo Arturo Beltrán ordenó el asesinato de Édgar Guzmán, hijo de “El Chapo” Guzmán, como represalia por la detención de su hermano, “El Mochomo”.

La operación, resultado de una intensa labor de inteligencia, derivó en un enfrentamiento armado donde también murieron seis de los sicarios del también conocido como “El Jefe de Jefes”, uno de los cuales se suicidó al verse rodeado.

Pablo Escobar

A principios de diciembre de 1993, Pablo Escobar, el narcotraficante más poderoso de la historia de Colombia, fue abatido a tiros en un barrio de Medellín, tras más de un año de fuga. Su muerte marcó el fin de una era de violencia sin precedentes, impulsada por el Cártel de Medellín, responsable de miles de muertes y de la expansión masiva del narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa.

Escobar había forjado un imperio criminal que llegó a controlar hasta el 50 % de la producción y distribución global de cocaína durante la década de 1980. Con una fortuna personal estimada en más de 3,000 millones de dólares en su apogeo, el líder del Cartel de Medellín utilizó la corrupción, el soborno y el terrorismo para garantizar su poder y evadir la justicia.

A mediados de 1992 ordenó el asesinato de cuatro traficantes vinculados al Cártel de Cali, lo que desató una nueva ola de violencia y lo convirtió en blanco de múltiples frentes: el Estado colombiano, Estados Unidos, sus rivales del narcotráfico y el grupo clandestino Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), conformado por víctimas y exsocios del capo.

Tras escapar de la prisión de lujo conocida como “La Catedral” en julio de 1992, Escobar pasó más de 16 meses huyendo. Durante ese tiempo perdió su red de protección, su fortuna y el control del Cártel. Su último jefe de escoltas, conocido como “El Angelito”, fue abatido por la policía en octubre del mismo año, lo que marcó un punto de quiebre en su capacidad operativa.

“Tony Tormenta”

Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta”, uno de los líderes más buscados del Cártel del Golfo, murió a principios de noviembre de 2010 durante un intenso enfrentamiento con fuerzas federales en la ciudad fronteriza de Matamoros, Tamaulipas, según confirmaron autoridades mexicanas.

El operativo, que se prolongó durante varias horas, dejó un saldo trágico: dos infantes de marina, un soldado y un periodista murieron en el fuego cruzado. Además, cuatro miembros de la escolta personal de Cárdenas Guillén, conocidos como Los Escorpiones, también fueron abatidos. Aunque las cifras oficiales difieren, medios locales y testigos señalaron que hasta 50 sicarios del Cártel del Golfo habrían muerto, mientras algunos reportes no confirmados elevaron la cifra a más de 100 fallecidos.

Antonio Cárdenas Guillén era hermano de Osiel Cárdenas Guillén, otro exlíder del cártel extraditado a Estados Unidos en 2007. Ambos jugaron papeles clave en la consolidación del Cártel del Golfo como uno de los grupos criminales más poderosos de México. Antonio, quien operaba bajo varios alias, incluidos Marcos Ledesma y Licenciado, fue acusado por autoridades estadounidenses en 2008 por tráfico internacional de drogas, lavado de dinero y conspiración.

El Departamento de Estado de EE.UU., a través del Programa de Recompensas de Narcóticos, había ofrecido una recompensa significativa por su captura.

Cárdenas Guillén era considerado responsable de coordinar el tráfico de toneladas de cocaína y marihuana desde México hacia Estados Unidos a través del estratégico corredor Matamoros-Brownsville, además de dirigir actividades de lavado de dinero y violencia asociada al narcotráfico en la región.

Manuel Torres Félix

Conocido como “El M-1” o “El Ondeado”, fue abatido por el ejército mexicano en octubre de 2012 en un enfrentamiento en una carretera a las afueras de Oso Viejo, Sinaloa.

El miembro del Cártel de Sinaloa fue abatido cuando dos soldados interceptaron y rodearon el vehículo en el que viajaba. Murió al intentar escapar, de acuerdo con el semanario RioDoce. Las autoridades incautaron 9,500 dólares y arrestaron a tres guardaespaldas de Torres.

 

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