Así fue como Diego Rivera amenazo y cerro a la tequilera José Cuervo, les exigía pago de predial por mas de 3 millones de dólares
El arresto del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro, marcó el colapso de un esquema de presunta extorsión, secuestro y abuso de poder que, de acuerdo con autoridades federales, operó durante meses desde el propio ayuntamiento y afectó a empresarios, comerciantes, opositores políticos y funcionarias municipales
La Fiscalía General de la República (FGR) sostiene que Rivera Navarro utilizó la estructura del gobierno municipal para imponer cobros ilegales, amenazar a comerciantes y castigar a quienes se resistían, en una red que habría contado con la participación de policías locales, funcionarios de su gabinete y personajes señalados por vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El funcionario fue detenido este jueves.
Según información publicada por el diario El Universal, uno de los episodios que detonó la atención nacional ocurrió en diciembre, cuando personal del ayuntamiento clausuró las instalaciones de la tequilera José Cuervo, la mayor productora del país, bajo el argumento de supuestos adeudos fiscales y licencias faltantes.
La autoridad municipal exigió a la empresa el pago de 3,4 millones de dólares por impuesto predial, pese a que un año antes el monto había sido ligeramente superior a 57,890 dólares.
La clausura generó un riesgo operativo grave, ya que la interrupción de procesos térmicos en la destiladora podía provocar explosiones. Ante ello, el gobierno estatal intervino, tomó control temporal de la planta y convocó a una mesa de negociación.
Se alcanzó un acuerdo para reabrir la tequilera, que aceptó cubrir multas y recargos, mientras el ayuntamiento se comprometía a dar certeza jurídica sobre la situación catastral del predio. No obstante, la empresa denunció penalmente al alcalde al considerar ilegales sus actuaciones.
El caso de José Cuervo reflejaba una práctica extendida en el municipio. Al menos 10 empresas y comerciantes presentaron denuncias por cobros excesivos, amenazas y extorsiones, mientras el gobierno de Jalisco advertía entonces un “viso de ingobernabilidad” en Tequila. Hoteles, destilerías y negocios turísticos reportaron presiones similares en trámites municipales.
Las acusaciones contra Rivera Navarro no se limitaron al ámbito empresarial. Desde marzo de 2025 el alcalde enfrentó denuncias por cerrar sin autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia el edificio patrimonial que alberga el Museo Nacional del Tequila, con la intención de habilitar oficinas municipales y un espacio privado.
En el plano político, tres regidoras —Alondra Moreno, Evelin Castañeda y Luz Elena Aguirre— denunciaron amenazas, hostigamiento y violencia política de género luego de negarse a aprobar una solicitud de endeudamiento del ayuntamiento.
Las funcionarias cuentan con medidas de protección, incluido el dispositivo conocido como “pulso de vida”.
Rivera Navarro llegó a la presidencia municipal en octubre de 2024. En sus primeros discursos prometió transparencia y honestidad. Sin embargo, su gestión acumuló denuncias por cobros irregulares, conflictos culturales, despidos masivos y presuntos vínculos con el crimen organizado, que se intensificaron tras un evento musical en el que se proyectaron imágenes de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.