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‘¡ay!, ¿por qué no soltó el arma para no hundirse?’ Mi tío y a sus compañeros les estaban disparando los narcos. Si sale del agua sin el arma, lo matan a balazos ahí al instante

- 18:26:00


‘¡ay!, ¿por qué no soltó el arma para no hundirse?’ Mi tío y a sus compañeros les estaban disparando los narcos. Si sale del agua sin el arma, lo matan a balazos ahí al instante

“Si tan sólo se hubieran quitado los chalecos, hoy estarían vivos.

 “Los militares que me dijeron de la muerte de mi tío me dijeron que sí logró quitarse el cinturón de seguridad, que se pudo quitar el casco y que, al final, a punto de salvarse, sí logró abrir la puerta blindada de la camioneta para intentar flotar hasta la superficie, pero cargaba demasiado peso y se fue hasta el fondo del río. 

“¿Sabe usted cuánto pesa un chaleco antibalas? Así, con el arma, las balas, todo eso pesa como unos 20 kilos. Imagínese usted que su coche se cae al río y usted tiene que nadar con todo eso encima. La gente dice ‘¡ay!, ¿por qué no soltó el arma para no hundirse?’. Es gente tonta que no entiende que a mi tío y a sus compañeros les estaban disparando los narcos. Si sale del agua sin el arma, lo matan a balazos ahí al instante, ¿cómo se hubiera defendido? Por eso no dejó su arma. 

“Me da sentimiento, porque yo digo que estuvo bien que se aferraran a sus armas, pero… si tan sólo se hubieran quitado los chalecos, no sé, yo creo que hubieran salido a flote, se agarran a balazos con los narcos y en una de esas hasta estarían vivos”. 

Militares durante operativo "Culiacán" en octubre de 2019. Foto: Juan Carlos Cruz / Cuartoscuro.com.

UN SEPULCRO PARA ELLOS DE HONOR

Del otro lado de la línea telefónica, Luz María tiene dificultades para hablar de corrido. Si alguien pusiera atención sólo en el tono de su voz pensaría que el coronavirus que la atacó en diciembre le ha dejado una secuela respiratoria, pero no es así: a la vendedora de ropa de 30 años le cuesta respirar porque el duelo le sigue atenazando la garganta.

En enero del 2020, el cuerpo de su tío Gerónimo N, policía militar e integrante del 12° Batallón de Guardia Nacional, fue hallado en el canal Anzaldúas en Reynosa, Tamaulipas. Murió ahogado junto con sus compañeros de batallón Victor Manuel S. y Jessica Abigail A. y Sergio X., perteneciente al 8° Regimiento de Caballería. Pero sus muertes fueron todo excepto naturales.

Los cuatro patrullaban el ejido Corrales en busca de traficantes de drogas y de migrantes indocumentados… cuando vieron a una caravana sospechosa. Apenas intentaron acercarse a esos hombres de comportamiento extraño, fueron atacados a balazos. Uno de los proyectiles impactó directo en el cuello del conductor del cabo de caballería Sergio X., quien perdió el control del vehículo y aceleró hacia el canal.

El impacto con el agua volteó la camioneta militar dificultando el escape de los soldados. El peso de los cascos, el uniforme, las botas, el equipo táctico, el chaleco antibalas, los cinturones de seguridad, el blindaje de las puertas, impidieron que salieran del agua. Los cuatro fallecieron, mientras los atacantes escaparon.

Un día después, a la explanada de la 8/a. Zona Militar en Reynosa, Tamaulipas, llegaron ocho coronas fúnebres y cuatro banderas mexicanas sobre cuatro ataúdes con los cuerpos de los fallecidos. La banda de guerra despidió a los militares entre el llanto de sus compañeros y familiares, entre ellas, Luz María, azorada por la noticia. 

Cuando terminó enero de 2020, en la Secretaría de la Defensa Nacional hicieron sumas y restas: aquel mes dieron 112 ayudas económicas para los sepelios de militares. La Secretaría de la Marina, 31 apoyos. En total, 143 que sumaron 2 millones 12 mil 156 pesos en 30 días. 

Son los otros costos de la “guerra contra el narco”: los funerales que el crimen organizado provoca y que el gobierno costea para sus fuerzas armadas.

LOS MILLONES QUE CUESTA LA VIOLENCIA

EMEEQUIS obtuvo la lista de gastos que ha realizado el gobierno federal entre enero de 2010 y septiembre de 2021 para financiar los sepelios de personal militar.

La lista, desglosada por mes y año, está elaborada en conjunto por las secretarías de la Defensa Nacional y la Marina y no distingue entre miembros activos, en situación de retiro, pensionistas y derechohabientes, aunque fuentes dentro del Ejército mexicano aseguraron a este reportero que más del 60% de los apoyos económicos son para militares asesinados o muertes a consecuencia de la guerra, como suicidios por estrés postraumático o depresión de familiares por la ausencia de un familiar.

En total, en los últimos 12 años, los gobiernos federales con los presidentes Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador han gastado 220 millones 383 mil pesos en funerales castrenses.

Mientras la Secretaría de la Defensa Nacional ha pagado 14 mil 218 ayudas por un monto de 169 millones 457 mil pesos, la Secretaría de Marina ha otorgado 18 mil 230 apoyos equivalentes a 50 millones 915 mil pesos. Es decir, los soldados pagan menos funerales, pero más cargos, mientras que los marinos costean más exequias, pero más austeras.


En lo que va del sexenio de la llamada Cuarta Transformación, las Fuerzas Armadas –soldados y marinos– han recibido 6 mil 505 apoyos del gobierno federal para financiar funerales, una cifra récord en la historia moderna de México. 

La base de datos oficial da cuenta que la administración de Andrés Manuel López Obrador es la que más funerales militares ha costeado, si se toma en cuenta el último año completo de cada sexenio: bajo la administración del tabasqueño, el gobierno federal ha dado el visto bueno para 2 mil 684 apoyos mortuorios en todo 2021, es decir, uno cada siete horas.

En contraste, el gobierno de Enrique Peña Nieto autorizó mil 587 ayudas para gastos de sepelios en todo 2017, mientras que el de Felipe Calderón –quien inauguró la llamada guerra contra el narco– apenas mil 109 en el 2011. 

El gobierno federal emanado de Morena ha utilizado, hasta ahora, 94 millones 246 mil pesos para enterrar a militares y marinos, muchos de ellos caídos en el cumplimiento del deber.

FUNERALES MILLONARIOS PARA MILITARES OLVIDADOS

El funeral para el militar Alfredo González Muñoz, asesinado durante el fallido operativo de seguridad conocido como “Culiacanazo”, que pretendía arrestar a Ovidio Guzmán, hijo del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, (19 de octubre en Veracruz). El sepelio de los dos militares emboscados en Aguililla, Michoacán, en mayo de 2021. Las exequias del soldado que el Cártel Jalisco Nueva Generación asesinó en octubre del año pasado en un ataque en el municipio de Jilotlán... 

La lista de funerales para militares luce larga y dolorosa en el actual sexenio. Muchos de los renglones de la base de datos del gobierno federal son uniformados que perdieron la vida en las regiones más violentas del país: Jalisco, Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, donde patrullar es un oficio de muerte.

Debido a la violencia en el país, en los últimos 12 años el gobierno federal gasta, en promedio, 1.5 millones de pesos cada 30 días en funerales para militares: en el mes más austero pagó 364 mil en gastos de sepelio y en el mes más costoso dio apoyos de hasta 6.2 millones de pesos en ayudas para los fallecidos. 

“Jamás se me va a olvidar esa llamada. Cuando me dijeron ‘tu tío está muerto’. Es como si uno se hubiera ahogado en el río con él. También te vas al fondo.

“Lo cuento y siento que te platico una película. Las sillas, los ataúdes, las banderas, las trompetas que le daban una última despedida. Todo me parecía como un sueño, como si fuera una ceremonia que se iba a terminar y mi tío iba a aparecer después. Ningún funeral militar se siente real.

“Lo que sí es que con los días uno lo va aceptando. No se murió, lo mataron. Y la forma: ahogado porque unos malditos les dispararon. Alguien bueno, alguien que se ponía un uniforme porque quería un mejor país.

“Te digo que aún me duele mucho pensar ‘¡ay, tío, si tan sólo te hubieras quitado el chaleco a tiempo!’”. 

 

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