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Yo mato a quien quiera, donde quiera y a la hora que quiera si no se hace lo que yo quiera

- 19:07:00


Yo mato a quien quiera, donde quiera y a la hora que quiera si no se hace lo que yo quiera

Para que no haya dudas: hay, en zonas de México, una dictadura criminal, como dice Javier Oliva, especialista en seguridad de la UNAM. Y sí. Y ya basta.

Primero: la amenaza criminal contra Azucena Uresti, conductora de Milenio Televisión y Radio Fórmula, es inadmisible.

Segundo: las amenazas a compañeros de EL UNIVERSAL, Televisa, Milenio y otros medios, sobre todo a las reporteras, reporteros y camarógrafos y fotógrafos enviados a las zonas de conflicto, también son inadmisibles.

Tercero: las amenazas a los colegas corresponsales, a los periodistas que se juegan la vida cada día porque ellos, a diferencia de los enviados, no salen de ahí, viven siempre en esas zonas de horror, son las más inadmisibles de todas las intimidaciones. Ellos son los más vulnerables y deben ser los más protegidos.

Cuarto: expreso aquí una condena sin matices por esta violencia contra Azucena y demás colegas. No podemos normalizar esas arremetidas de terror en aras de nada más criticar a los gobiernos. Repudiemos sin circunloquios a estos delincuentes. Aislémoslos. 

Reflexionemos: el machismo manifiesto en el mensaje intimidatorio del capo del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, y la insolencia que refleja, son inauditos: el impune sujeto dice que no le importa que lo acusen de feminicidio y que si es necesario buscará hasta debajo de la tierra a Azucena con tal de acallarla, si acaso ella no modifica la forma en que presenta la información en los espacios que conduce. 

Vaya reto al Estado del tipo: “Yo mato a quien quiera y donde quiera, a la hora que sea y cuando quiera, si no se hace lo que mi macha voluntad manda. Aquí se informa como yo quiero, o no se informa”, puede ser la traducción del mensaje lanzado desde algún lugar de Michoacán.

¿Y el gobierno michoacano de Silvano Aureoles? No existe. Me pregunto si este caballero tendrá conciencia de que dejó su narco-estado peor que nunca.

¿Y el gobierno federal? Su contemplación de los hechos se está convirtiendo en una omisión criminal. Es aplaudible la intención presidencial de que las Fuerzas Armadas no violen derechos humanos y que mucho menos participen en masacres, para diferenciarse de los tiempos de Calderón y Peña Nieto, pero su pasmo ante el crecimiento de las zonas de silencio implantadas por el crimen organizado (esas áreas donde las libertades han sido conculcadas), ya se ha vuelto inaceptable. 

Deben entender en Palacio Nacional que lo más grave de todo lo que está ocurriendo es que a estos infames criminales no les basta ahora con establecer zonas de silencio para la prensa, ésas que padecen los corresponsales y los medios locales, sino que también nos quieren dictar a nivel nacional cómo debemos dar las noticias. Es insólito y no es permisible ceder.

Si los periodistas nos equivocamos en la forma de presentar la información de guerra (sí, guerra entre cárteles); si nos ganó el ego y el deseo de rating y entrevistamos a un sicario que se hizo pasar por un autodefensa, y por ende pusimos en riesgo a nuestros propios compañeros destacados en la zona, es un asunto que nosotros debemos corregir a punta de ser responsables, humildes, rigurosos, y de verificar todo.

No podemos, desde nuestra arrogancia, andar repartiendo etiquetas de quién es autodefensa y quién es criminal, con tal de tener una nota, porque en las guerras los dos bandos cometen atrocidades y siempre se hacen pasar por lo que no son: terroristas por guerrilleros, sicarios por autodefensas. Y además, ninguna nota vale más que la vida de nuestros compañeros que recorren esas zonas: nunca debe soltarse una información comprometedora si tenemos enviados en peligro, solo se da cuando éstos estén a salvo.

Pero de ese mea culpa a permitir esta infamia criminal de que nos produzcan y censuren, no. Punto.

El Estado mexicano, en primer lugar el gobierno federal, tiene que garantizar la libertad de expresión. Si no hay libertad de prensa, no hay democracia. Y por cierto, si no hay democracia plena, porque no hay libertad de expresión, tampoco hay 4T, ¿eh?.

Lo que propongo es simple: un ya basta del gobierno federal al tal Mencho y su CJNG. No es balandronada, es que ya estuvo. Si no pueden, pidan ayuda a Joe Biden, la verdad

 

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