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Video: Me imagine muerto dice Mini Sicario; “Nos dijo que nos iban a poner como en un árbol o una montañita para ver cuántos policías o militares iban ahí

- 17:39:00

 

Video: Me imagine muerto dice Mini Sicario;  “Nos dijo que nos iban a poner como en un árbol o una montañita para ver cuántos policías o militares iban ahí

El caso de un niño, de 12 años de edad, que fue reclutado por el Cártel del Noreste, a través de una nueva modalidad, activó las alertas en México y Centroamérica. Los narcotraficantes les tienden trampas para engancharlos por medio de videojuegos en línea. La historia de Ernesto revela cómo es que un criminal empezó a jugar con él y sus amigos en Free Fire, se fue ganando su confianza, les pidió su número de teléfono celular, los contactó por WhatsApp y cuando logró llamar su atención, les ofreció dinero para entrenarlos como halcones, después les enseñaría a disparar para convertirlos en sicarios. Los padres de Ernesto lograron rescatarlo, pero existen al menos 30 denuncias similares. 

“Me imaginé muerto, acribillado”, declaró Ernesto durante una entrevista con Telemundo, en la que narró que pensó que “jamás volvería a ver a sus padres”. Cuando “Moreno”, la persona que todos los días se conectaba para jugar Free Fire con él, le dijo que había sido reclutado por el Cártel del Noreste, el adolescente recordó que los tiroteos ficticios de los videojuegos ahora se harían realidad y eso lo atemorizaba. 

El niño, originario de Oaxaca, alertó sobre los riesgos de que a diario, los videojuegos en línea permitan que se conecten hasta 50 personas de todas las edades y rincones del mundo. En 2021, “Moreno” lo contactó, aprovechando que durante la pandemia de la COVID-19, los menores de edad tomaban clases en línea, no iban a la escuela y pasaban más tiempo conectados en internet. 

“Nunca le vi la cara”, comentó Ernesto y confesó que le ofrecieron $400 dólares a la quincena, como sueldo para empezar como halcón; es decir, vigilar y reportar todos los movimientos de la policía y de cárteles rivales. Después sería entrenado como sicario y el dinero aumentaría y finalmente se convertiría en narcotraficante, así ganaría más. 

“Nos dijo que nos iban a poner como en un árbol o una montañita para ver cuántos policías o militares iban ahí… Me dijeron que después que estuviera de halcón me iban a ascender y cuando ya estuviera listo me iban a enseñar a disparar”. Cuando aceptó entrar al cártel lo trasladaron de Oaxaca a Nuevo León, estado ubicado en la frontera entre México y los Estados Unidos. 

Operación rescate

Su madre, Alicia , con ayuda de otros miembros de la familia, organizaron la búsqueda del menor de edad: “Si hubiéramos esperado, mi hijo ya hubiera estado en Monterrey trabajando para el cártel sin ninguna posibilidad de rescatarlo (…) Fue como un balde de agua fría porque sentí que perdía a mi hijo para siempre”. 

Finalmente, Alicia alertó a los compañeros de la escuela de Ernesto sobre lo que había ocurrido, uno de los niños le avisó que Ernesto estaba conectado en Free Fire y así pudieron rastrearlo y rescatarlo: “(…) rastreamos su ubicación y vimos en dónde se encontraban y avisamos a la policía. Prácticamente se nos hizo un milagro”.

 

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